"Enseñar es muy parecido a hacer magia"

Uno de los integrantes del dúo de magos estadounidenses Penn & Teller fue maestro antes de dedicarse a la magia de tiempo completo. En esta entrevista explica las similitudes entre ambas disciplinas.

Si has visto actuar al dúo de magia Pen & Teller, sabrás que uno de ellos es un mago silencioso. Se trata de Teller, quien fue maestro de latín en una secundaria durante seis años antes de dedicarse a la magia de tiempo completo.

En una entrevista con The Atlantic, él explica las razones por las que está convencido de que la educación es un arte escénico. Desde el momento que un profesor entra al aula, los estudiantes esperan que él o ella marque el rumbo de esas horas para todos los presentes. Incluso los maestros que trabajan basados en proyectos necesitan contagiar de entusiasmo a sus alumnos.

El primer objetivo del maestro es lograr que su estudiante se enamore del objeto de estudio, dice Teller. Sin importar las cualidades del docente, este se convertirá en un símbolo de esa materia para los aprendices. Y al ser convertirse en ese símbolo, argumenta el mago, el maestro tiene la obligación de crear una especie de romance que pueda transformar la apatía en interés. Si hace bien su trabajo, se da una especie de transferencia de entusiasmo del maestro hacia el alumno.

La filosofía de educación de Teller se basa en las ideas del filósofo A.N. Whitehead, que considera que el aprendizaje sucede en tres etapas: romance, precisión y generalización. Pero el romance, dice Teller, precede a todo lo demás. En su opinión, el entusiasmo del docente por la materia que enseña es lo que más afecta en el buen sentido al estudiante.

Una vez que el maestro ha esparcido el entusiasmo, el resto viene de manera natural, según Teller, quien cita a Frances Ferguson cuando afirma: “En el arte que perdura, siempre hay un balance: el propósito está en la acción, la pasión está en los sentimientos, y la percepción está en los contenidos intelectuales. En Shakespeare, por ejemplo, siempre hay un nivel que solo es acción. Siempre hay un elemento pasional y siempre hay contenido intelectual”.

El mago finaliza la entrevista asegurando que el aprendizaje, como la magia, debe incomodar al espectador o al aprendiz, porque ninguno de los dos son actos pasivos. “En la magia, lo que ves entra en conflicto con lo que sabes, y esa incomodidad crea una energía que es muy emocionante. Ese nivel de participación que la magia saca de todos nosotros al incomodarnos, es algo muy bueno”.

Teller añade: “Cuando salgo en la noche y veo las estrellas, el sentimiento que tengo no es de comodidad, sino de una especie de incomodidad deliciosa por saber que hay demasiadas cosas que no comprendo. La alegría de reconocer que existe un enorme misterio, no es algo cómodo. Este, creo, es el principal regalo de la educación”.

Fuente: The Atlantic